2017/08/10

El futuro de la formación profesional en América Latina y el Caribe: desafíos y lineamientos para su fortalecimiento | Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor) (@OITCinterfor)



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»Las primeras instituciones de formación para el trabajo que se crearon en la región fueron juiciosas copias de ambientes fabriles, ordenadas aulas y pulcros talleres. Algunas de ellas inspiradas en la idea de rescatar a los jóvenes de la simple inactividad, habida cuenta de su fracaso escolar; otras con el loable papel de procurar un modo de sustento para los más pobres que no podían asistir a la escuela y otras más, promovidas como núcleos de formación obrera; pronto se vio aparecer, a mediados del siglo XX, un nuevo e innovador modelo de institución nacional de formación profesional.

»En efecto, con la creación de SENAI (1942) en Brasil se generó una innovadora tecnología educativa a la cual se transfirió mucho del conocimiento acumulado en las escuelas técnicas de aprendices de Alemania, Austria y Suiza. En un contexto típicamente industrial, la formación se impartía con métodos basados en el entrenamiento y la destreza como lo era el método de los cuatro pasos, que iniciaba con “el instructor dice y hace”, proseguía con “el alumno dice y el instructor hace”, luego con “el alumno dice y hace” y cerraba con “el alumno hace y el instructor supervisa”.

»Por primera vez, se aplicaban metodologías para una educación diferente y centrada en crear capacidades laborales para una industria creciente que demandaba trabajadores cualificados. El éxito de las instituciones de formación, que se expandieron a lo largo del siglo XX por toda la región, se debió en gran medida a su alta pertinencia a las demandas de las empresas en las que escaseaban torneros y mecánicos, constructores y operarios, secretarias y auxiliares contables y también, operarios rurales, auxiliares para la cría, la sanidad animal y el ordeño entre otras ocupaciones.

»El acelerado proceso de transformación actual encuentra a la región expuesta a nuevos factores de cambio y a una demanda incierta por ocupaciones inéditas; aunada al incontestable hecho de que, por primera vez en mucho tiempo, atestiguaremos en el lapso de una generación, la obsolescencia masiva de muchas de las habilidades tradicionales por cuenta de la sustitución tecnológica, la digitalización, la robotización y la inteligencia artificial.

»Piense el lector por un momento, si fuese a crear una institución de formación hoy, ¿Cómo la organizaría? ¿Qué métodos didácticos emplearía? ¿A qué demandas de las empresas apuntaría a satisfacer? ¿Habría que construir “aulas y talleres” en momentos en que también se aprende en el trabajo, en la casa o en la comunidad? ¿Habría que comprar una buena cantidad de máquinas y equipos demostrativos, ahora que los simuladores y la realidad virtual son cada vez más accesibles y aplicables? ¿Con qué docentes y preparados cómo, se enfrentaría el desafío? ¿Se encargarían los docentes de dictar clases o de facilitar, desafiar, retro-alimentar, incentivar? ¿Cómo financiaría esta loable iniciativa?

»En fin, son muchas las preguntas y si bien el texto a continuación no pretende dar esas respuestas, si quiere ser un vehículo que permita promover el debate y convencer a los tomadores de decisiones para reinventar esta formidable herramienta que es la formación profesional.

»El documento que aquí se presenta une dos grandes mundos, el de los cambios y nuevas realidades productivas con el de la enorme capacidad de formación que en los más de 70 años de historia ha acumulado América Latina y el Caribe, con sus logros, sus brechas y desafíos, a través de una institucionalidad desarrollada para la formación de habilidades y capacidades, todo ello expresado en el concepto formación profesional. Nos complace presentar este volumen que contiene una mirada de largo plazo y de futuro, basada en las realidades del presente, sobre el mundo de la formación y su relación con los retos del desarrollo productivo y el empleo en la región, en momentos en que la evolución de los sistemas de enseñanza promete renovar la forma en que se aprende y las nuevas tecnologías cambiar la forma en que se trabaja.

»Para aumentar la utilidad práctica de este Informe, la sección 4 de la primera parte contiene los diez lineamientos para la promoción y el fortalecimiento de los sistemas de formación para el trabajo y para la vida en América Latina y el Caribe. Esperamos que estos lineamientos sirvan de “lista de chequeo” y guía en los esfuerzos colectivos de gobiernos, empleadores y trabajadores por llevar los sistemas de formación profesional de la región a la altura de los retos del siglo XXI.


»José Manuel Salazar Xirinachs (Director Regional de la OIT para América Latina y el Caribe) y Enrique Deibe (Director OIT/Cinterfor)»





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