2017/08/07

El comercio del conocimiento: economía del
siglo XXI | Banco Nacional de Comercio Exterior (@bancomext)




El comercio del conocimiento: economía del siglo XXI. Número temático de la revista Comercio Exterior Bancomext, n.º 9 (enero-marzo de 2017).

Info: Nuevas publicaciones de ALIDE (Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo) (@_ALIDE_)




«La disrupción y las islas del valor (De «Las islas de valor Internet de las cosas más allá de la disrupción», Andrei Vazhnov, p. 14)


»“Nada de esto es nuevo. Hace años que se habla de Uber y de la ‘disrupción tecnológica’”, y es cierto, disrupción es un término tan trillado que a veces ya no significa nada concreto. Sin embargo, una de las razones por que se volvió inútil es justo porque el concepto de tecnología disruptiva se empezó a usar como un sinónimo genérico de tecnología potente o tecnología transformadora. Para entender la utilidad del concepto disrupción es importante tener presente que no hay tecnologías disruptivas en sí mismas.

»Una tecnología es disruptiva solo en referencia a un modelo de negocio específico.

»¿Fue Internet —tal vez el ejemplo más popular— disruptivo para McDonald’s o para BMV? No, al revés. No solo no fue disruptivo, sino que ayudó a McDonald’s y a BMV a ser más eficientes en sus negocios al integrar comunicaciones, logística y recursos humanos de mejor forma. ¿Fue Internet disruptivo para agentes de viajes o para distribuidoras de música? Ahí sí, porque el autoservicio de despegar.com o iTunes reemplazó todo el modelo de negocios de estas industrias.

»En vez de pensar la disrupción como algo binario, evaluando si la tecnología es disruptiva o no lo es, conviene pensar en la llegada de nueva tecnología como una marea lenta, que revela poco a poco un archipiélago sumergido.

»Primero aparecen las islas más altas aquí y allí; estas representan los lugares donde el valor que puede aportar la nueva tecnología es mayor, como el gps para los barcos y aviones. A medida que baja la marea, la cual representa el costo relativo de la tecnología, más y más islas empiezan a aparecer: primero la isla de gps para autos, después la de gps para teléfonos y, finalmente, la de Uber.

»Una manera de ver esto en acción la ofrece el caso de la realidad aumentada. En 2012, Google estrenó el Google Glass, el dispositivo wearable que proyecta imágenes directamente en tus ojos. Por un par de años, el Glass fue el emblema del futuro que se acercaba rápidamente y referencia obligada en las conferencias tecnológicas dedicadas a toda forma de disrupción.

»Sin embargo, en enero de 2015, Google discontinuó el proyecto y ahora las fotos de gente con Google Glass a veces parecen algo retrofuturista. Muchos dijeron: “Esto de la realidad aumentada ya fue, ya lo probaron y fracasó”, y sin embargo lo único que pasó fue que el mercado masivo aún no era alcanzable con el costo de mil 500 dólares que tenía Google Glass, y el archipiélago quedó sumergido.

»En 2016 sabemos que la realidad aumentada volvió en escala masiva gracias al desarrollo de una forma barata de ofrecerla: una app en tu celular. De repente apareció y todo el mundo enloqueció con Pokémon GO.

»De la misma manera, no va a haber un momento concreto de disrupción debido al “internet de las cosas”. Habrá una serie de impactos en distintos ámbitos, algunos significativos, otros no tanto, y el desafío principal estará no en ver el potencial disruptivo sino en ser el primero en encontrar esas islas del valor.»





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